Según el Banco de México, el crédito es un acto a través del cual una persona, acreedor, confía dinero a otra persona, llamada deudor, por un periodo determinado. Una vez transcurrido el plazo, la persona que recibió el dinero se lo devuelve al acreedor. Usualmente los créditos no son gratuitos, por lo que el deudor, al momento de devolverle el dinero al acreedor o antes, debe agregar un pago adicional o premio al cual se le denomina “interés” y se expresa o se da a conocer a través de la tasa de interés.

En México, existen muchos tipos de Crédito, para la adquisición de bienes de consumo o para la inversión de proyectos productivos; desde tarjetas de crédito, automotrices, hipotecarios, hasta créditos para capital de trabajo; el punto es que existen para financiar cualquiera de nuestra necesidades o proyectos. El tema fundamental de éste artículo, es comprender el  porque deberíamos utilizar un crédito antes de satisfacer nuestras necesidades con recursos propios, cuales podrían ser las virtudes de utilizar un crédito o sólo será un futuro dolor de cabeza.

Pues bien, el crédito, per se, es un motor de crecimiento, por supuesto hay que contemplar factores como tasa ordinaria, moratoria, plazo, comisiones, etc., de lo contrario podría ser contraproducente, sin embargo, el mundo financiero ésta basado en el crédito, ésta relación de acreedor – deudor, existe desde el momento en que una persona solicita un crédito hipotecario para adquirir un bien inmueble hasta cuando un empresa solicita un crédito para capital de trabajo para comprar materia prima, o en relaciones similares, el papel de deuda, en donde una empresa realiza un emisión para financiar sus proyectos, o en obligaciones emitidas con el mismo propósito; quien invierte toma un papel de acreedor buscando un rendimiento y la empresa un papel de deudor con el propósito de solventar sus objetivos productivos. Lo importante es comprender que, usado apropiadamente puede ser un impulso en nuestro desarrollo económico.

Existen incontables beneficios en el uso de los créditos, y como hemos visto, es más usual de lo que muchas veces hacemos conciencia.  Un crédito puede ser notoriamente positivo, por ejemplo, en la adquisición de un bien inmueble, es común que en etapas tempranas del crecimiento económico personal sea difícil adquirir una casa habitación pues normalmente no tenemos reunido el capital necesario.

Utilizando el crédito hipotecario como ejemplo, si pensamos que dicho bien pudiera tener valor de un millón de pesos MXN, probablemente tendríamos que pagar una cantidad alrededor de uno al millar respecto a ese millón, es decir, asumiendo que nos prestaran el millón completo; normalmente la máxima es del 80% del valor del inmueble, estaríamos pagando $10,000.oo pesos MXN mensuales en un plazo aproximado de 20 años por cada millón de pesos MXN, dicho pago en 20 años, representaría $120,000 pesos MXN en un año, lo que se traduce en 20 años en la cantidad de $2,400,000 pesos MXN,  es decir, 2.4 veces el valor del bien, en principio, éste simple análisis podría llevarnos a tomar una decisión equivocada, pues no contiene elementos básicos de valor.

Si bien en el momento presente el valor del bien es de $1,000,000.oo de pesos MXN, no lo será en el futuro. Es importante recordar que el dinero en si mismo no es riqueza, es un medio de cambio y lo ha sido desde siempre, por ello está sujeto a perder valor en el tiempo, por otro lado el bien inmueble si es riqueza, y es muy probable siga aumentando de valor, al menos el porcentaje de inflación que se viva en el país.

Suponiendo que dicho bien inmueble sólo aumentará el porcentaje equivalente a la inflación, y pensando que éste, en México pudiera ser de un 5% anual, en 20 años habría aumentado al menos un 100%, es decir, tendría un valor de 2 veces su costo actual, esto sin pensar que la plusvalía de dicho bien no fuera mucho más alta.

Se han visto incontables casos en donde el valor de un bien aumenta hasta el doble en tan sólo dos o tres años, pero incluso si éste no fuera el caso, entre el costo del crédito y valor del bien inmueble en 20 años, tendríamos una diferencia de tan solo $400,000 pesos MXN, pero por supuesto habríamos evitado el costo de rentar, abríamos disfrutado del bien desde el inicio  y además habríamos incrementado nuestro patrimonio.

En un escenario fatalista si en el plazo del crédito tuviéramos la desgracia de  perder la vida, normalmente dentro del pago se asume un seguro de vida y con ello la liquidación del inmueble que podríamos heredar a nuestra familia, como se puede apreciar si quisiéramos sumar todos los factores, con seguridad sería mucho mejor negocio comprar vía crédito en las condiciones idóneas que hacerlo con recursos propios.

Ahora bien, el ejemplo del crédito hipotecario es uno de tantos, pero si hiciéramos el ejercicio en un crédito de capital de trabajo, en donde no buscamos la adquisición de un bien inmueble si no de quizás materia prima, podría hacernos pensar que sería muy costoso, sin embargo los resultados serían muy productivos, simplemente porque esa materia prima la cual estaríamos adquiriendo nos permitiría concretar un negocio que está fuera de nuestro alance por falta de solvencia, daría como resultado el seguir produciendo o estancarnos y/o esperar a que todos nuestros clientes nos paguen y teniendo un crecimiento más lento en nuestro negocio.

Podríamos decir entonces que el crédito bien utilizado siempre será un motor de desarrollo económico, en lo personal o para nuestra empresa podría ser un pilar fundamental para acelerar el crecimiento patrimonial, lejos de un dolor de cabeza, una apoyo.